miércoles, 1 de agosto de 2012

¿Hacerme muchas mamografías aumenta el riesgo de cáncer de mama?


Las dosis de radiación que una mujer puede recibir haciéndose una mamografía anual no llega, ni de lejos, a rozar las dosis máximas tolerables por dicho órgano.



Esta es una cuestión que preocupa a las mujeres que están en estudio por lesiones mamarias o en aquellas que, por su edad o sus factores de riesgo familiares o personales, precisan realizarse mamografías de manera periódica.
Las dosis de radiación que una mujer puede recibir a lo largo de su vida por el hecho de hacerse una mamografía, por ejemplo, anual no llega, ni de lejos, a rozar las dosis máximas tolerables por dicho órgano.


Pongamos un ejemplo: en la actualidad, una mujer con un riesgo normal de desarrollar cáncer de mama iniciará sus revisiones mamográficas a partir de los 45-50 años; si cada año se hace una, significa que, hasta los 70-75 años de edad se habrá hecho entre 20 y 30 mamografías, lo que supone una irradiación total acumulada por debajo de lo que son las dosis tóxicas de radiación para ese órgano.
Además, si añadimos que los actuales aparatos de mamografía necesitan menos radiación para ver, incluso mejor, la glándula mamaria que los más antiguos, este riesgo se reduce aún más.
Lo que no debemos olvidar es que la realización periódica de este tipo de pruebas incrementa la tasa de diagnósticos precoces y reduce la mortalidad por cáncer de mama.
Como excepción, decir que algunas mujeres pueden presentar un mayor riesgo de daño por la radiación como pueden ser aquellas que recibieron tratamiento radioterápico en la juventud en esa zona o aquellas que presentan alteraciones genéticas específicas (por ejemplo, mutaciones en el gen RB).