martes, 19 de junio de 2012

47 millones de pruebas radiológicas



Cada año se realizan en España tantos exámenes con rayos como ciudadanos tiene el país, y entre el 20 y 40 % son innecesarios. Un protocolo para los casos de rodilla redujo los estudios un 48 %


El 80 % de las decisiones médicas se toman apoyadas en una prueba radiológica. Esta cifra indica la importancia que para los facultativos tiene la imagen de la zona afectada antes de de dar un diagnóstico. Eso lo saben los médicos pero también los pacientes, que muchas veces insisten para que sus doctores los manden «a rayos». Eso hace que en España se realicen cada año 47 millones de pruebas radiológicas, una por ciudadano, y entre tanta cantidad llega el exceso, que se calcula entre el 20 y 40 % del total de realizadas.
Los datos son oficiales, de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram) y los corroboran los que trabajan en este sector. Ana Martínez Bugallo, subdirectora de los servicios centrales del Chuac coruñés, una prueba innecesaria es muchas veces mala. No se refiere solo a la radiación recibida, que también, sino a que atrasa el diagnóstico final y por tanto el tratamiento curativo, pero es que además empeora las siempre temidas listas de espera. Si a eso se le añade que «entre el 13 y 15 % de los pacientes no acude a la cita, aunque se haya confirmado una semana antes», dice Ana, el atasco está servido.

En España se realizan entre 25 y 110 tacs por cada 1.000 habitantes; la media gallega está en 91

Un problema añadido con las pruebas radiológicas es, además, las expectativas que genera. Los enfermos habitualmente creen que con una imagen el médico sabrá exactamente qué le pasa y cómo curarlo, cuando no siempre es así. A partir de esta máxima, el hospital coruñés ha puesto en marcha una serie de protocolos para reducir los excesos en el radiodiagnóstico. Ángel Martínez Muñiz, neuroradiólogo, explica que por ejemplo «en las cefaleas son muy pocos los casos que requieren estudios de imagen si el paciente está controlado por un neurólogo; se sabe que solo cuando hay unos signos muy concretos es necesario realizar una prueba».
Pero la reducción más espectacular la han conseguido en la dolencia de rodilla. Rafaela Soler, responsable de las resonancias magnéticas del Chuac, cifra en un 48 % el descenso de las pruebas realizadas en los dos años que llevan aplicando el protocolo. Esto supone un trabajo extra para los radiólogos porque «decir que no a un paciente -explica Soler- es muy trabajoso, ya que tienes que estar muy seguro de que no necesita la prueba». Para ello han establecido, siguiendo las guías internacionales de medicina basada en la evidencia, una serie de síntomas y pistas que se vigilan de forma estricta. Lo mismo se está desarrollando en dolencias de columna y hombro.