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martes, 27 de enero de 2015

Un medicamento pionero es capaz de frenar los daños de la radiación




Médicos hacen un test a una habitante de la zona cercana a la central nuclear de Fukushima, en 2011, tras el trágico accidente
En el año 2367, la tripulación del USS-Enterprise sufre un grave envenenamiento por radiación al toparse con un vertedero de basura flotante con tres siglos de antigüedad. Afortunadamente, el equipo de la Federación cuenta con la hyronalina, un medicamento capaz de frenar los efectos de la exposición a la radiactividad de las células humanas. Hoy, 350 años antes que en esta ficción de Star Trek, todo indica que en poco tiempo se podrá contar con un medicamento similar, tras las pruebas realizadas en ratones y en tejidos humanos en el laboratorio.
El fármaco mantuvo vivos al 93% de los animales tratados incluso iniciando el tratamiento tres días después de su exposición a la radiación
Se trata de un fármaco desarrollado a partir de un compuesto natural que se produce en la sangre y que favorece la cicatrización, según explica el líder de esta investigación, Gábor Tigyi. "También es generado por cánceres agresivos resistentes a la radioterapia contra los tumores", afirma este investigador del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Tennessee. Es decir, usan la capacidad del propio cáncer para hacer frente a la radioterapia para compartir los efectos nocivos de la exposición a la radiación ionizante. El medicamento derivado de este compuesto —denominado LPA— protegería a las personas sometidas a niveles altos de radiación, por ejemplo tras un accidente como el deFukushima, que pueden causar la muerte celular y graves lesiones de órganos.
Cuando se produce un accidente nuclear se produce una gran liberación de material radiactivo que puede provocar graves daños en las personas expuestas: la radiación ionizante causa la muerte de las células del organismo y daña el ADN. Hasta ahora, estos daños solo se podían tratar de forma paliativa: intentando aliviar los síntomas, según se produjeran fallos en distintos órganos, pero no había forma de curar al paciente atacando las causas.
En caso de accidente, solo se cuenta con el uso de pastillas de yodo, que saturan la tiroides con este elemento, impidiendo que absorba el yodo radiactivo; un único tratamiento para un único órgano. Hay algunas otras posibilidades de radioprotectores, como en el ámbito militar, para proteger la salud antes de quedar expuesto a la radiación, pero este sería el primer método para mitigar su efecto después de sufrirla.
El fármaco supondría un avance trascendente en este campo", asegura Gallego
El fármaco, según explica Tigyi, propicia la reparación de ADN dañado por la radiación ionizante; detiene la progresión de la muerte celular, dando así da margen a la célula para reparar su ADN y curarse a sí misma; y promueve el crecimiento celular y, en consecuencia, la regeneración de tejidos. El compuesto desarrollado mejoró la supervivencia de células sanguíneas e intestinales de ratones y seres humanos. Probado en ratones, demostró su capacidad para mantener vivos al 93% de los animales tratados con el fármaco incluso iniciando el tratamiento tres días después de su exposición a la radiación. Solo sobrevivió el 20% de los ratones que no fueron tratados con el fármaco, según el estudio que se da a conocer hoy.
"Desde luego es algo muy nuevo, no teníamos medicamentos capaces de mitigar los efectos de la radiación ionizante", celebra Eduardo Gallego, presidente de la Sociedad Española de Protección Radiológica. "El estudio muestra unos ensayos bastante convincentes que, aunque aún necesitan desarrollo hasta llegar a las personas, supondría un avance trascendente en este campo", asegura. Gallego señala a los pacientes en tratamiento de radioterapia como los únicos casos en los que se podría probar el fármaco con humanos.
Aunque este remedio tendría una gran importancia para sustos como el de Fukushima —uno de los mayores productores de tabletas de yodo vendió más pastillas en los tres días después de la catástrofe japonesa que en los tres años previos—, sus impulsores trabajan con la vista puesta precisamente en los enfermos que deben tratarse un cáncer con radiación.
Los investigadores quieren desarrollar fármacos contra los efectos secundarios de pacientes que reciben radioterapia
"Esperamos ser capaces de desarrollar fármacos que sirvan para atenuar los efectos secundarios de pacientes que reciben radioterapia. Los que padecen cáncer de próstata a menudo desarrollan efectos secundarios no deseados en su recto y el tratamiento contra el cáncer de mama suele desarrollar lesiones en la piel", adelanta Tigyi, quien cree que un tratamiento análogo serviría incluso para el alivio de los efectos secundarios de la quimioterapia. El medicamento se está desarrollando con la empresa biotecnológica RxBio, que consiguió junto a la Universidad de Tennessee un contrato de 15 millones de dólares del Gobierno de EE UU para su puesta en marcha poco después de que los reactores de Fukushima se derritieran.
Este fármaco también servirá para proteger a los astronautas en sus viajes espaciales, ya que la radiación de rayos cósmicos es uno de los principales retos que se le plantearían, por ejemplo, a unos futuribles colonos de Marte. Los autores también señalan otras posibilidades menos simpáticas, como ataques terroristas con armas atómicas, para las que también sería provechoso contar con un antídoto para los afectados.






miércoles, 27 de junio de 2012

Investigadores españoles desarrollan una herramienta para calcular la radiación exacta a aplicar en tumores



El grupo español GMV, junto con el equipo de Radiofísica de la Clínica La Luz de Madrid y expertos de las universidades Politécnica y Complutense de Madrid, ha desarrollado 'Monte Carlo', una herramienta que permite calcular con anticipación, de forma virtual, y en el marco del tratamiento intraoperatorio de los tumores, la dosis de radiación precisa a aplicar en caso de tumores, como el de mama.


En concreto, este nuevo 'software' forma parte del simulador virtual 'radiance', un planificador virtual único en el mundo que permite anticipar los efectos de la radioterapia intraoperatoria en los tejidos, marcando con antelación de forma precisa la zona a irradiar y evitando, por tanto, daños al tejido sano circundante.
Las presentación ha tenido lugar en el marco del séptimo congreso de la Sociedad Internacional de Radioterapia Intraoperatoria (ISIORT). Clínica La Luz es el primer centro español en contar con este nuevo desarrollo de 'radiance', y aunque, por el momento, se está aplicando de forma experimental, se espera poder utilizarlo de forma rutinaria contra el cáncer de mama antes de finales de este año.
A juicio del doctor Juan Agustín Calama, 'Monte Carlo' es un nuevo algoritmo de cálculo que "dota a 'radiance 'de una precisión mucho mayor a la hora de determinar la dosimetría" de la radioterapia. Se trata, en definitiva, en su opinión, de que la dosis de radioterapia calculada "se acerque mucho más a la aplicada en la realidad".
"Este nuevo desarrollo es muy interesante sobre todo para el cáncer de mama, ya que el anterior algoritmo no permite tanta precisión; de esta forma podemos determinar mucho mejor la dosis y evitar daños innecesarios al paciente", ha explicado este experto.
A la hora de abordar el tratamiento intraoperatorio de los tumores, 'radiance' permite al especialista disponer del análisis más completo del paciente para la toma de decisiones previa a la intervención quirúrgica, dando lugar a la identificación del tratamiento óptimo para cada caso.
Asimismo, 'radiance' permite el diseño de la resección tumoral virtual y del lecho postresección y sus estructuras adyacentes; la manipulación virtual de los conos de tratamiento radioterápico y la optimización de dosis en el lecho de resección tumoral, ha destacado, por su parte, la doctora Rosa Meiriño, de la Unidad de Oncología Radioterápica de Clínica La Luz.
De esta forma se logra "una administración más exacta y precisa de la irradiación, la intensificación de dosis en el lecho tumoral y la minimización de dosis a los órganos a riesgo circundantes", ha señalado.
DOSIS ÚNICA
La radioterapia intraoperatoria es una técnica que permite dirigir una dosis única de alta intensidad y calidad dosimétrica al lecho tumoral durante la cirugía, inmediatamente después de la extirpación del tumor o al tumor no extirpado (residuo), protegiendo de la radiación los órganos o tejidos que se encuentran alrededor, y que no están afectados por el tumor.
De este modo, la técnica reduce el riesgo de recurrencia de múltiples tipos de tumores, como por ejemplo el cáncer de recto, sarcomas o cáncer de mama, así como el rescate con posibilidades curativas de cáncer recidivado localmente. Tiene además un valor paliativo importante en otros tipos de cáncer difícilmente curables, como el de páncreas.
Además, la radioterapia intraoperatoria puede ahorrar tiempo de tratamiento y frecuencia de visitas hospitalarias como, por ejemplo, en el cáncer de mama precoz, que puede sustituir parcial, y en algunos casos completamente, a la radioterapia externa, reduciendo hasta en 6 semanas el tiempo global de tratamiento.
Por último, este tipo de radioterapia puede minimizar los efectos secundarios sobre tejidos normales (secuelas crónicas), y permite a su vez una optimización de los recursos del sistema sanitario.